Las principales promesas incumplidas del gato

Uno de los caballitos de batalla fue la lucha contra la inflación. Macri llegó a decir que era “facilísimo” sacarse de encima el lastre del aumento sostenido de precios.

“Los trabajadores no van a pagar impuesto a las Ganancias”, fue otro de los slogans de campaña que no tuvieron correlato con la realidad. La cantidad de trabajadores que pasaron a pagar el impuesto durante la administración macrista creció desde diciembre de 2015. Si eran 1,2 millones al comienzo del gobierno de Cambiemos, en la primera mitad de 2017 ya eran casi dos millones.

Macri se cansó de decir en 2015 que no habría devaluación. Seis días después de asumir la presidencia, su ministro Alfonso Prat-Gay anunció la salida del cepo cambiario, lo que en los hechos se traducía en la depreciación del peso. Lo peor llegaría en mayo de 2018, cuando la corrida cambiaria prácticamente duplicaría el valor del dólar.

Cuatro años atrás, el entonces candidato insistía en que Fútbol para Todos continuaría si él se imponía a Daniel Scioli. No fue así: cedió a la AFA la posibilidad de negociar con productoras privadas, y de ese modo volvieron las transmisiones codificadas.

Cuando se avecina el final de su mandato presidencial vuelve al recuerdo otro latiguillo: la promesa de crear un millón y medio de puestos de trabajo en el sector privado entre 2015 y 2019. La desocupación subió y llegó a los dos dígitos.

Esto fue de la mano con la idea de “pobreza cero”, que debía ser, en palabras de Macri, el parámetro por el cual se debía juzgar su gestión. La pobreza se disparó con la devaluación y los tarifazos de 2016. Hoy se habla de un tercio de la población bajo la línea de pobreza, unos once millones de personas.

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